Nuevos virus humanos emergentes

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Nuevos Virus humanos emergentes- Coronavirus

Los cambios en las prácticas comerciales y sociales, el ambiente, y los viajes ofrecen continuamente nuevas oportunidades para diversos virus transmitidos por animales de infectar a humanos.

Zaki et al. describen la detección de un nuevo betacoronavirus (llamado HCoV-EMC) en un paciente de Arabia Saudita que murió de neumonía e insuficiencia renal en Junio de 2012. Un virus similar fue detectado en un segundo paciente con neumonía severa en Qatar. Los clínicos reconocieron que estas enfermedades eran inusuales, pues implicaban una neumonía progresiva severa en una persona previamente sana. Las nuevas herramientas laboratoriales disponibles detectaron al nuevo virus en ambas infecciones. En estudios previos, los betacoronavirus similares habían sido detectados sólo en murciélagos.


El brote del virus Nipah  en Malasia en 1998 y 1999 mostró la importancia de un hospedero intermedio- en este caso, ganado porcino- que extendió la infección y facilitó su transmisión a los humanos, resultando en un gran brote. El control epidémico fue mediado por eliminación de la propagación en los cerdos. Sin embargo, continuaron las infecciones cuando los humanos tuvieron contacto con secreciones infectadas de los  murciélagos reservorio en zanjas datileras contaminadas. Ya que la transmisión humano a humano del virus Nipah es ineficaz, no presenta actualmente una amenaza a la salud mundial.


En 1999, se notificó un grupo inusual de casos de encefalitis, y la subsecuente investigación resultó en la detección del virus del Este del Nilo poco después de haber sido introducido a Estados Unidos. El virus había sido endémico en Europa, Asia y África, pero no había sido detectado previamente en Norteamérica. Con el mosquito como vector a lugar y una población de  aves no expuesta previamente, el virus se propagó  rápidamente a través del Norte y Centro de América y es ahora una de las principales causas de encefalitis viral en los Estados Unidos.


El brote del 2003 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) ilustra la epidemia potencial de un nuevo coronavirus para amenazar la salud global. El brote también fue causado por un nuevo betacoronavirus (linaje B, a diferencia del virus linaje C de Saudita), que se originó probablemente de murciélagos y rápidamente se difundió globalmente, causando aproximadamente 8000 casos y casi 800 muertes en 4 meses.


El brote SARS en 2003 y la pandemia de virus de influenza A (H1N1) en el 2009 ilustran el potencial para la rápida propagación mundial cuando un virus de animales adquiere la habilidad de transmitirse eficazmente de humano a humano. Estos brotes también muestran la velocidad y eficiencia con las que puede ser movilizada una respuesta mundial para proteger la salud pública. Para ambos virus, la circulación en hospederos intermediarios- múltiples especies en los mercados de animales salvajes para el virus SARS y cerdos para el virus pandémico A (H1N1)- y en humanos permitió a los virus adaptarse a  la infección humana y lograr la transmisión eficaz humano  a humano. La rareza de enfermedad leve y la falta de transmisión temprana de la misma permitió que las medidas de control de salud pública detuvieran la propagación de SARS. Interesantemente, desde inicios de 2004, los betacoronavirus SARS no han sido reportados en humanos, posiblemente debido a que las medidas de control detuvieron la transmisión en los mercados de animales silvestres. En contraste, la frecuencia de infección leve y la mayor eficiencia de transmisión de humano a humano impidió el control del virus pandémico A (H1N1), y es ahora uno de los virus de influenza endémicos.


Ya que no ha habido evidencia de transmisión humano a humano o transmisión del virus en trabajadores del área de la salud, el HCoV- EMC no implica actualmente un riesgo para la salud pública.


La detección del HCoV-EMC, como se describió por Zaki et al., probablemente pronostica una probabilidad cada vez más común en la que los patógenos nuevos son identificados antes de que desarrollen el potencial para una transmisión humano a humano eficaz.  La buena comunicación entre el clínico, laboratorio, y la comunidad de salud pública es importante para la evaluación rápida y efectiva de los riesgos a la salud.


La información compartida de las características clínicas de la enfermedad permite la identificación rápida de casos y el rastreo de contactos. La evaluación de riesgo de transmisión humano a humano indica la amplitud de riesgo del patógeno. La cooperación con los médicos veterinarios es esencial en la identificación de reservorios animales y en el establecimiento de métodos para prevenir futuras introducciones del virus. Los estudios de laboratorios ofrecen las herramientas para detectar el patógeno y para desarrollar ensayos diagnósticos que confirmen infecciones agudas y detecten las previas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), debe estar informada de los casos oportunamente para que pueda entonces dirigir la evaluación del riesgo y manejar esfuerzos coordinados.


Afortunadamente, no han habido nuevos reportes de casos del virus HCoV- EMC desde el 22 de Septiembre de 2012, pero la vigilancia local continúa. Aún así, la OMS continúa “la vigilancia de rutina para la detección temprana y la respuesta rápida a todas las amenazas potenciales a la salud pública”.

 

 

Anderson, Larry J. “Emerging Human Coronaviruses- Disease Potential and Preparedness” The New England Journal Of Medicine. Vol. 367 N.19 (November 8, 2012) 1850-1851

 
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12/12/2012 Epidemiología, Infectología, Noticias Medicas
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